57 primo de Grothendieck
Cada vez tarda menos en llegar el 28 de febrero para añadir un dígito más a mi existencia, aunque paradójicamente este último año también se ha hecho cuesta arriba. La situación de la pandemia ha mejorado bastante aunque el panorama mundial te pone los pelos de punta. En lo personal y familiar todo va bien y espero que así continúe, la vida me trata bien. En cuanto a lo profesional en mi centro y con mis alumnos sigo disfrutando enseñando matemáticas y aprendiendo un poco yo también, cada día. Sin embargo, como trabajador siento que las distintas administraciones educativas, no sólo no valoran y aprecian mi trabajo y el de mis compañeros, sino que lo ponen en tela de juicio y lo vilipendian. Cada vez la exigencia burocrática es mayor, somos sospechosos y culpables de todos los males que pasan dentro y fuera del aula y el "Santo oficio" siempre está dispuesto a echarte una mano (al cuello) en caso de discrepancia. Eso si, seguimos siendo los docentes con más carga horaria del...