lunes, 15 de agosto de 2016

Lecturas para el verano "El símbolo perdido" Dan Brown

En mi ereader, no se ni como ni porqué, se encontraba El símbolo perdido de Dan Brown. En mi memoria recordaba con agrado El código Da Vinci y Ángeles y demonios y me lancé a su lectura.


Lo primero que tengo que decir es la gran decepción que me he llevado. Me ha parecido un libro muy predecible, con muchos tópicos sobre la masonería, los mensajes ocultos en libros sagrados y sobre todo un burdo panfleto sobre el "diseño inteligente" y todos esos absurdos intentos de conciliar ciencia y religión que tanto le gustan al segmento más fundamentalista y retrógrado de la sociedad norteamericana.
Ni tratándose de un libro de ficción, en ningún momento me resulta creíble el argumento,quizás por lo manido que ya está.

Aunque he de reconocer que todo no ha sido negativo en el libro, tiene como es habitual en este autor y este género referencias matemáticas.

La primera que nos encontramos hace referencia  a la criptografía y al método de Julio César. Tambien muestra un sencillo código utilizado en el argumento

La segunda y más interesante habla sobre los cuadrados mágicos.

Los cuadrados mágicos son ordenaciones de números en celdas formando un cuadrado, de tal modo que la suma de cada una de sus filas, de cada una de sus columnas y de cada una de sus diagonales dé el mismo resultado.
En el libro se hace referencia a uno muy famoso de 4x4 que aparece en la obra del artista alemán Alberto Durero Melancolía


 

Y como curiosidad aparece otro de 8x8 que no conocía y que es debido a Benjamín Franklin. El cuadrado mágico en cuestión, cumple con la regla de las sumas de las filas y de las columnas, siendo la constante del cuadrado 260; pero no cumple con la regla de la suma de las diagonales principales.

También se hacen referencias al 33 como número mágico.

Por cierto en la Sagrada Familia de Gaudí también hay un cuadrado mágico de 4x4 , obra de Josep María Subirachs. La constante mágica del cuadrado es 33, la edad de Jesucristo en la Pasión. También se ha atribuido la elección de este número como una velada alusión a la supuesta adscripción masónica, que nunca ha sido demostrada, de Antoni Gaudí, ya que 33 son los grados tradicionales de la masonería. 
Estructuralmente, es muy similar al cuadrado mágico de Melancolía, pero dos de los números del cuadrado (el 12 y el 16) están disminuidos en dos unidades (10 y 14) con lo que aparecen repeticiones. Esto permite rebajar la constante mágica en 1.  


Ni soy ni pretendo ser crítico literario, ya os digo que a mi no me ha gustado, sobre todo por ese eje conductor en el que trata de conciliar las religiones con la ciencia y que a mi me resulta absurdo a la vez que rancio.
No obstante ya véis que siempre se puede sacar algo positivo de cada lectura.

Seguir disfrutando el veranito.