miércoles, 26 de febrero de 2014

Compañero del alma

Cuando llegué a Murcia para comenzar mi periodo universitario en el año 1983 todavía existía la costumbre en colegios mayores y residencias de hacer novatadas. Si entrar a valorarlas, yo fui asignado al señor veterano Leopoldo, un estudiante de medicina cinco años mayor que yo y que era toda una institución en la residencia Alejandro VI.Desde el primer instante de conocernos, aun en lo extraño de la situación nos caímos muy bien y comenzó algo más que una amistad, se convirtió en mi hermano mayor.

Yo soy el primero de mi casa, también de los primos por parte de mi padre y de los mayores por parte de mi madre por lo que no tenía esa referencia fraternal de más experiencia  y encontré en él siempre al cariño, el consejo y la amistad que solamente dan los hermanos. Me acogió en todos los sentidos y además conocí a la entonces su novia, Lucia a quien  quiero como si fuera de mi fámila.

Cuando nació su hija Luci, a la que yo cariñosamente llamaba moco crudo, tuve la grata experiencia de que sus primeros pasos fueron de mi mano.


Hemos compartido infinidad de buenos momentos junto a Jacinto, Antonio, Isidro, Cristóbal, Manolo, Jesús, Andrés, Jesús  y todas nuestras familias.

Nos reuníamos todos los años para jugar a las Cuarenta en Bote para rememorar aquellas tardes en la cresta del gallo de Murcia.



Hoy me toca decirte adiós con el alma rota, sabiendo que no voy a poder ir mas a que me recetes pastillas para el ácido úrico y después tomarme una caña contigo y charlar como los hermanos que éramos.Ni a comerme tu filete que tus pocas hambres rechazaban y que las muchas mías pedían, ni a darte una cucharilla para que probases mi postre, ni a bailarnos un cu-cu las noches de fiesta.
Lo vamos a echar todos mucho de menos porque sus luces cubrían las pequeñas sombras que tenía pero que al final se lo han llevado para siempre.


Siempre tendrás un recuerdo en mi memoria que era mejor que la tuya, y un lugar en mi corazón que ni de lejos es tan grande como lo era el tuyo.

Descansa en paz hermano mío.